¿Cómo un hombre, formado en el seno de la Iglesia, puede sobrepasar la propia Institución para creerse Dios? ¿Lo es realmente?
La era de las comunicaciones vía satélite, la nueva economía y la globalización son los cimientos de una Iglesia que puede cambiar. Basta con hallar al líder adecuado, formar equipo con las mujeres en plano de igualdad, transmitir un mensaje solidario y disponer de una página web.
Los milagros de hoy y los de siempre, el temor al Dios Todopoderoso, los Estigmas de Cristo en el cuerpo de un negro de fe musulmana, todo sirve para “un mensaje” definitivo si se globaliza a través de Internet.
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